Radio de los 60s

martes, 23 de enero de 2018

Para chulo yo VIII

La Puri
Apartamento de Angelita. La misma fecha
–– ¡Yo ya me iba!
Angelita estaba encantada de la vida de que se fuera la Puri. Hubiera preferido que no fuera  por la llegada de otra visita. No quería que la viesen llorar.
Se había levantado para despedir y responder a la llamada.
––Vengo con Celia, un encanto. Lástima que se ha cubierto esos maravillosos pechos, verás el pareo que nos va a enseñar a hacer.
La voz de Ensio era de las pocas que sonaban bien en este portero automático.
–– ¿Quién es? ¿Tienes otro novio?
La que se iba esperaba a comprobar. Sonaba bien
Pasaron unos cuantos minutos que a Angelita le supieron a eternidad. Muy difícil retener su impulso de tirarse al suelo a llorar.
––No funciona el ascensor ––Ensio identificó a la intrusa “sobre la marcha”, su frase favorita después de “polvo rabioso” y “fiesta”.
––Encantado, señora. Espero que no se vaya por nosotros…
La aludida no tenía pinta de querer irse. La expresión de la anfitriona sí mostraba que necesitaba que se fuera.
–– ¡Qué monada!
La Puri no es manca para sacar su admiración.
–– ¡Le costarían una fortuna! Los hace ella misma y nos va a dar la tercera clase –– Se acaricia el bigote––Ahora. Una lástima que usted no pueda quedarse… Haremos una fiesta en un futuro próximo  para conocernos mejor.
Es raro encontrar a alguien que resista el impulso de despedida activado por tres voluntades impacientes. Celia rechazaba, sin saber por qué, a la pesada. Se notaba.
––Había venido a dar un recado a la Angelita ––La rechazada muestra el ejemplar que ha traído de “Lecturas” –– Estaba leyendo los detalles de la muerte de Grace Kelly y me he encontrado con…
––… ¡Vete! ¡Ya me has hecho bastante daño!
Angelita tuvo que apoyarse en la pared. Aún le quedaban fuerzas para empujar.
––Pensaba que te gustaría saber que eres famosa.
La Puri fue  la causa de la unión sagrada que la tiraba por las escaleras. La sangre no llegó al río. Bastaba con sacarla del apartamento y cerrar la puerta.
Angelita no se privó del refugio que había encontrado en su niñez. Tras la lucha se encontraba en casa.
Ensio  sabía lo que provocaba la angustia de la anfitriona. También él seguía la tragedia de los Grimaldi y la revista que estaba sobre el sofá daba mucha información. Ya había leído la nota bien marcada con bolígrafo rojo que había derrumbado a su “Cenicienta”. Ésta no podía ver el gesto de invitación a la lectura que hizo a Celia.
“A mi madre; injustamente encarcelado. Necesito urgentemente abogado” El mensaje estaba dirigido a Angelita. El remitente era su hijo mayor. Había detalles que lo dejaban bien claro para Ensio. En el caso de Celia, fue necesario el gesto.
No era el momento de informar de eso a una pobre mujer que no había logrado controlar las hemorragias vaginales.
–– ¡Tenemos abogada!
El entusiasmo de Celia sonaba a música celestial. Angelita no paró su pataleo y la mancha roja de la alfombra medraba.
–– ¡Le llamaba hijo de puta  desde que nació y  yo no podía hacer nada!
Dejaron que desahogara la rabia y la impotencia. La mancha les inquietaba…
Celia tiene unas manos de hada. Al rato se produjo el aterrizaje de la anfitriona:
–– ¿Has dicho que tenemos una abogada?
––En cuanto hable con ella se pondrá en contacto con tu hijo.
Nadie se anduvo  con tapujos. Hablaron largo y tendido.
––Ahora nos vamos a poner guapas y  cenaremos en  la Casa de Galicia. Desde allí podré telefonear…
Angelita no tenía teléfono, pero sí urgencia en conocer el resultado de la llamada.
–– ¡No tengo qué ponerme para ir con vosotros! ¡No puedo!
––Ensio, baja a conseguir un taxi. Mientras tanto, Angelita y yo vamos a darnos unos retoques. Después, pasaremos por mi casa para cambiarnos…
Angelita llora y mira su falda pringada de sangre.
–– ¿Te ha visto un médico?
––No
Celia no preguntó la razón. Era consciente de la situación de las mujeres que trabajan en clubs de alterne.
Tendré que hacer otra llamada. Esta la haré desde mi casa.

  Miró su reloj para comprobar que estaba a tiempo.

lunes, 22 de enero de 2018

Para chulo yo VII

Celia

Playa de Las Canteras, 1 de noviembre de 1982

–– ¡Hola!
Ensio estaba tumbado  boca abajo. Prefería Maspalomas, pero tenía resaca y el mal aliento ahuyenta  los ligues. No reconoció la voz, pero su olfato…
–– ¡Celia!
Al levantarse vio unas tetas talladas con mimo, una joya de pareo tahitiano atado a la cintura y esa mirada de niña asustada que ya le resultaba conocida.
–– ¿Vos sós rica?
–– ¿No piensas que estoy buena?
––Ese pareó vale una fortuna…
––Los hago yo…Me las apaño…
–– ¿De donde sós?
–– ¿Por qué te esfumaste el otro día? Me hubiera gustado continuar una tan interesante conversación.
––Me puse muy triste.
–– ¿Por la conversación?
––En parte…Tengo personas queridas encarceladas y desaparecidas en mi país.
––Soy de Baracaldo, ya sabes…, “la margen izquierda” y para que se me entienda, Bilbao.
–– ¿No serás etarra?
–– ¿Te asustaría?
––Tuve un novio etarra…
–– ¿Te lo dijo él?
––No, pero tenía unas ideas como las tuyas.
––Así que me consideras una etarra…
––Bueno…––Le cuesta concluir.
––Soy comunista.
La confesión evoca recuerdos en Ensio. ¡Ay si don Serapio se hubiera enterado de sus amores y de que el portero era de esa” chusma”!
–– ¿Te asusto?
––Para nada. Pareces, más bien, un ángel refinado.
––Bueno. Tengo un mensaje para tu pareja…
–– ¿Alberto? Se acabó aquella misma noche.
––Querrás decir amanecer…
–– ¡No! Aquella medianoche.
Ensio contó las malas experiencias recientes de sus medianoches.
–– ¿Qué pasó?
––Y tú… ¿Cómo rompes con tus parejas?
––Son historias muy largas, cadenas de desencuentros…
––Lo mío fue muy rápido. Tú encendiste la mecha. Ya había aguantado demasiado a un político. Claro que aquel  me tenía atado y bien atado. Ahora ya no es lo mismo. Alberto no tiene poder y tú dejaste muy claro que no lo logrará nunca. En la cama es un muermo y ya viste lo que ofrece fuera…-Rompe el silencio antes de que lo haga ella –– ¿Por qué estabas allí tú?
––Para hacer lo que presenciaste
––No sé…––Sonríe–– No quiero saber nada de política.
–– ¿Y de chismes?
––Tampoco––Se acaricia el bigote––Me gustas y me decoras. A lo mejor pillamos algo…
––Prefiero hacer esas cosas sola
––Tienes que enseñarme a hacer esos pareo. Nada que ver con los que nos regalaba Le club Mediterranée de Agadir.
––Yo encendí la mecha de la ruptura con tu chico pero la tormenta que levanto tu salida de escena me impidió mencionar a Flick.
–– ¿Quién es ese?
Un asesino  cuya familia  medró con Hitler. Mano de obra barata proveniente de los campos de concentración. El  pasado año fue el gran escándalo alemán, el fisco descubrió que el magnate subvencionaba con largueza a  todos los partidos alemanes con representación parlamentaria.
–– ¿Qué tiene que ver eso con Felipe González?
––Eso saldrá dentro de poco. De momento, el proceso se centra en los partidos políticos alemanes; están todos de fango hasta el cuello y por supuesto, la fundación que subvenciona al PSOE.
–– ¿Por qué me cuentas esto? –– No esperó mucho para encontrar una respuesta–– Es posible que el tal Flick se haya democratizado.
––Pese a que el Tribunal de Núremberg condenó a prisión a su padre, cuando, para lavarse la cara, el gobierno “democrático” germano sacó la Ley de indemnización a las víctimas del nazismo, Flick tuvo el morro y el poder de negarse. Argumentaba que no era su deseo ayudar a sus enemigos de clase. Los políticos y los jueces callaron.
–– ¿Cuándo me vas a enseñar a hacer esos pareos?
––Ya veremos, según te portes…
––Aquí quien se porta mal eres tú. Ya me lo has aclarado todo. ¡Deja la política, porfa!
–– ¿Te has hecho tú la camisa y los pantalones rojos que llevabas?
––Los compré en Buenos Aires. Una pasta
­ ¿Vas mucho?
––Todos los años en el mes de vacaciones
–– ¿Cómo terminaste la noche?
––Me fui al apartamento de Angelita. Tenía preparado un sancocho; ya sabes, cherne seco con papas.
–– ¿Es canaria?
––Catalana, pero ha vivido muchos años en Las Palmas ––Duda un poco–– Es puta.
–– ¿Tengo cara de ursulina?
–– ¿Te gustan los calamares en su tinta?
––Si están bien puestos…
––Pues vamos ya. Estoy muerto de hambre y Angelita ha preparado también canalones.
–– ¿Es tu nuevo ligue?

––A mí me van los tíos. Tenemos un buen apaño. Ella lo está pasando muy mal. Se relaja cocinando. Dice que es muy triste hacerlo para ella sola…

domingo, 21 de enero de 2018

Para chulo yo VI

De fiesta en fiesta
Bodegón del Pueblo Canario Las Palmas de Gran Canaria, 28  de octubre de 1982

Ensio compartía el entusiasmo, pero se aburría. Estaba  cantado el triunfo de Felipe González. Ya lo habían celebrado. Él necesitaba otra marcha, pero tenía un novio del PSOE y ya se sabe…
–– ¡La definitiva derrota del franquismo!
Al pobre Alberto no le quedaban ya fuerzas. Eran las doce de la noche como cuando entró la pasma en el apartamento de Angelita. Ensio lleva el mismo pantalón rojo y tiene ganas de mear. Demasiada tropical..
–– Necesito mear.
–– ¡Vaya!
Alberto  dudó un momento.
–– ¡Coge un taxi y vete a casa de Angelita
–– ¿Y si fuera al Río?
–– Tu mismo
–– ¡Suena a despedida!
–– ¡No lo veo así!
Ensio sabe que le echaría un polvo rabioso allí mismo y que  lo primero es el partido. Ya vivió  esta historia; pero don Serapio le había puesto piso en Palma de Mallorca. Nadie tenía que estar al corriente de esas intimidades. Estaba feliz y fértilmente casado.
Alberto se sintió traicionado en un momento en que tenía que echar el hígado y necesitaba apoyo.
Hubo arreglo en la pareja y se divirtieron bailando la conga.
–– ¡Nada que celebrar!
La frase venía de una cara de niña, aunque aparentaba la cuarentena.
Ensio se dejó seducir por la mirada tan selectamente enmarcada y por el olor.
–– ¿Brut de Fabergé?
Ella repitió la pregunta y ambos dieron respuesta afirmativa
–– ¿Piensas que no es bueno el triunfo de Felipe González?
–– ¿Esperas que nos saque de la OTAN?
–– Eso promete
––¿Te dice algo la fundación Friedrich Ebert?
La pregunta no está dirigida a la persona correcta. Ella lo capta y explica. –––Pertenece al partido que gobierna en Alemania.
––Socialista, por cierto
Ensio se alisa el bigote y se abstiene de reclamar los laureles que merece.
––¿Por qué crees que nació e PSOE?
––¡Hace ya tantos años!
Ensio recordaba los dolores de cabeza que daba este partido a don Serapio.

–– Ese es el histórico. El PSOE nació en Suresnes y fue domado, formado y propulsado por el gobierno alemán. Temían que ganara la izquierda…
––¿No es la izquierda quien ha ganado?
––Pues va a ser que no. ¿De dónde eres?. No capto el acento ¿argentino?
––Uruguayo, de Colonia. Me llamo Ensio ¿y tú?
––Celia. Vosotros sois más listos; en noviembre de 1980  la dictadura militar perdió el referéndum de nueva constitución para  legitimar la continuidad en su democracia.
––Ahora es parecido  El 28 del próximo noviembre habrá elecciones internas para designar a los representantes que participarán en la redacción de la nueva Constitución. Los “milicos” han hecho su limpieza de candidaturas. Cierto es que los excluidos se han unido para hacer un llamamiento a la abstención, pero…
––Ya son más pasos de los que hemos dado aquí…
Alberto se había acercado y escuchaba sin darse a ver. No esperaba tanta información en su novio. Celia le había visto desde que apareció.. Fingía y se divertía ante la sorpresa. Se dispuso a la estocada.
––¿Votarás? ––Ensio se acarició el bigote para disimular su amargura.
––No
––Pues mira, tienes una candidatura similar a la del PSOE: los “Colorados”.
––Nosotros hemos luchado  en la ilegalidad…
Es Alberto. Carece del bigote que permite a su pareja pensar en sus respuestas y da municiones a su adversaria.
––¿Te refieres al partido recibido con todos los honores por la Alemania que logrará culminar el proyecto de Hitler con “democracia”?
––El Partido Socialista europeo está cimentando lo que será la Unión Europea, pese al neo liberalismo de la Thatcher.
Ensio se aburre con la conversación. Sabe lo que es la dictadura, en España y en Uruguay; había trabajado como auxiliar en “Arriba”, fundado por José Antonio Primo de Rivera y la joya del “Movimiento Nacional”. Vio y oyó cosas, como ahora.
––No hará falta agarrarse cínicamente a un Pacto de Múnich…
Decía Celia con sarcasmo. Ensio sabía a lo que se refería su nueva amiga. ¡Lo había escuchado tantas veces en boca de don Serapio! El pacto de no intervención en conflictos de terceros países, que permitió el bloqueo a España de los Estados “demócratas” y dejar que Hitler y Mussolini mejoraran sus armamentos en defensa de la Cruzada.
Bueno, tenía dos versiones, la de su entonces pareja y la de su amante ocasional, el portero del elegante edificio en el que vivía en Palma.
Ensio se aburre de la conversación. Sabe lo que es la dictadura, en España y en Uruguay; había trabajado como auxiliar en “Arriba”, fundado por José Antonio Primo de Rivera y la joya del “Movimiento Nacional”. Vio y oyó cosas, como ahora.
––No hará falta agarrarse cínicamente a un Pacto de Múnich…
Decía Celia con sarcasmo. Ensio sabía a lo que se refería su nueva amiga. ¡Lo había escuchado tantas veces en boca de don Serapio! El pacto de no intervención en conflictos de terceros Estados , que permitió el bloqueo a España de los Estados “demócratas” y dejar que Hitler y Mussolini mejoraran sus armamentos en defensa de la Cruzada.
Bueno, tenía dos versiones, la de su entonces pareja y la de su amante, el portero del elegante edificio en el que vivía en Palma

sábado, 20 de enero de 2018

Y para chulo yo. Caítulo V

Medianoche
No sonaron campanadas; solamente se produjo la orden de desalojo y la policía municipal se hizo oír.
–– ¡Todo el mundo fuera!
Los invitados salieron de estampida. Más ruidos que se juntaban a la alta contaminación acústica proveniente del Trebol, de los puti-clubs, de la calle…
Nadie se atreve a hablar. Angelita cuchichea a Ensio.
–– ¡Es la Puri!
–– ¿Qué Puri?
––Una amiga… Ya sabes; los “agentes del orden” gustan de putas. Al principio porque nos tienen gratis. Algunas sacan partido. Mira la Loly se nos casa con un policía nacional.
–– ¿Y la Puri?
–– ¡No me hables de esa zorra!
–– ¿Qué tiene que ver con esto?
––Tiene “enchochao” a un “munipa”…
Ya pueden subir el volumen de voz. Se han quedado solos…
––Si me puedes echar una mano para poner los muebles en su sitio…
–– ¡Sin prisa! No ha terminado la fiesta…Me pregunto cómo esos señores “munipas” no han olido…
––No venían a eso…La Puri sabe que no fumo porros y éstos  andarán “sobraos” de costo y faltos de ganas de papeleo. Contaba con que no me dejaras tirada y aquí no se puede dormir hasta la madrugada...
La Angelita y el Ensio seguían estando “divinos”. Ensio ha cosido los trozos de retales para vestir a Cenicienta con un manto ceñido por un cinturón Louis vuitton que se había traído del hotel.
La chica es bajita. Para vestirla ha sido necesario tirar mucho de aguja, sin embargo. El modisto se había inspirado en una prenda que había visto en una boutique de Buenos Aires: trozos cosidos y costuras llamativas. Costaba un pastón.
Los retales de Angelita eras de excelente calidad. Bastaba con combinar y desentonar colores dibujos y cosidos,  y con cubrir el cuerpo de la menopáusica. Ya había previsto el cinturón, para sujetar y mostrar marca y ambigüedad. Pero…
–– ¿No tienes otra ropa interior? ¿Unas medias malva? ¿Un…? El demandante para el carro ante las reiteradas negativas.
––Me fui con lo puesto de mi último apartamento. También fue una putada de la Puri; me echó a la pasma por una simple denuncia de impago de alquiler. ¡En el barrio se producen cientos a diario y tuvo que tocarme a mí!
––Ya hablaremos de la tal Puri. En mi hotel tengo un tutú. Servirá. ¡Voy rápido a buscarlo!
Ella intentó responder pero  tocaba obedecer:
––Prepara alioli como el de antes, sancocha las papas…
La aludida tenía sus planes. Cuando Ensio volvió se la encontró llorando. Ya no tenía su pañuelo, tendió una servilleta de papel.
––Lávate esa cara y siéntate, vamos a arreglar eso.
Lo arregló con sus órdenes.
––Usa esto.
Sales de baño, una yema de huevo batida con vinagre de manzana, una esponja, champú…
–– ¿Te has traído todo esto?
––Me dijiste que tuviste que irte con lo puesto. Veo tu pelo y tu piel…
Sobraban las explicaciones. Tenían que darse prisa.
––Primero te lavas bien. Después te aplicas el menjunje en el pelo. Veinte minutos que puedes emplear para relajarte en las sales… ¡Suerte que tienes bañera! ¡Ah! y para arreglarte  esas uñas. ¿Tenés guantes?
La respuesta era previsible. De ilusión también se vive…
El resultado era, cuando menos, interesante. No era Lolita Pluma y hubiera habido bronca si Angelita se hubiera presentado así en el Parque de Santa Catalina.
No fueron. Buen cuidado pusieron en evitar confrontaciones. Con los retales llegó para un turbante. Por mucho esmero que puso Ensio, el pelo quemado por los tintes baratos que había usado la modelo no servía. Había que ocultarlo.
No se puede sacar belleza donde no la hay, pero el resultado no estaba nada mal, tras un lifting, maquillaje, una crema que Ensio preparaba con miel y vitamina E, turbante y manto que daban la impresión de que los trozos de tejido que almacenaba la usuaria habrían quedado para vestirla ahora.
En Buenos Aires, la prenda hubiera alcanzado un buen precio. En Las Palmas era una extravagancia más. Eso sí, de marca.
El detalle de los zapatos de cristal fue idea del propietario de la tienda de Ensio.
El último se había vestido a tono: un pantalón rojo ajustado en función de la capacidad de adaptar  el tejido de puro algodón. Había costado una pasta y requería de ayuda para enrollarlo  y dar con el formato previsto.
Perfecto y la camisa de estampado y teñido artesanales había sido creada para combinar con el pantalón.
       ¿Y cuando vas a mear?
       Elijo un compañero que me vista y desvista.
También Ensio calza zapatos especiales. Provienen de una marca venezolana.
––Antolín…
No tuvo tiempo de terminar ante el entusiasmo de su compañera de fatigas.
–– ¡Parece que hubieran sido hechos para tus pies! Mi padre era zapatero ¡Y ese cuero!
No había tiempo de explicaciones. Ya todo estaba preparado. Faltaban los invitados. Salieron en su búsqueda y encontraron a doce.
¡Todo hubiera salido tan bien si un munipa no se hubiera “encoñao” con la Puri!