Radio de los 60s

martes, 23 de enero de 2018

Para chulo yo VIII

La Puri
Apartamento de Angelita. La misma fecha
–– ¡Yo ya me iba!
Angelita estaba encantada de la vida de que se fuera la Puri. Hubiera preferido que no fuera  por la llegada de otra visita. No quería que la viesen llorar.
Se había levantado para despedir y responder a la llamada.
––Vengo con Celia, un encanto. Lástima que se ha cubierto esos maravillosos pechos, verás el pareo que nos va a enseñar a hacer.
La voz de Ensio era de las pocas que sonaban bien en este portero automático.
–– ¿Quién es? ¿Tienes otro novio?
La que se iba esperaba a comprobar. Sonaba bien
Pasaron unos cuantos minutos que a Angelita le supieron a eternidad. Muy difícil retener su impulso de tirarse al suelo a llorar.
––No funciona el ascensor ––Ensio identificó a la intrusa “sobre la marcha”, su frase favorita después de “polvo rabioso” y “fiesta”.
––Encantado, señora. Espero que no se vaya por nosotros…
La aludida no tenía pinta de querer irse. La expresión de la anfitriona sí mostraba que necesitaba que se fuera.
–– ¡Qué monada!
La Puri no es manca para sacar su admiración.
–– ¡Le costarían una fortuna! Los hace ella misma y nos va a dar la tercera clase –– Se acaricia el bigote––Ahora. Una lástima que usted no pueda quedarse… Haremos una fiesta en un futuro próximo  para conocernos mejor.
Es raro encontrar a alguien que resista el impulso de despedida activado por tres voluntades impacientes. Celia rechazaba, sin saber por qué, a la pesada. Se notaba.
––Había venido a dar un recado a la Angelita ––La rechazada muestra el ejemplar que ha traído de “Lecturas” –– Estaba leyendo los detalles de la muerte de Grace Kelly y me he encontrado con…
––… ¡Vete! ¡Ya me has hecho bastante daño!
Angelita tuvo que apoyarse en la pared. Aún le quedaban fuerzas para empujar.
––Pensaba que te gustaría saber que eres famosa.
La Puri fue  la causa de la unión sagrada que la tiraba por las escaleras. La sangre no llegó al río. Bastaba con sacarla del apartamento y cerrar la puerta.
Angelita no se privó del refugio que había encontrado en su niñez. Tras la lucha se encontraba en casa.
Ensio  sabía lo que provocaba la angustia de la anfitriona. También él seguía la tragedia de los Grimaldi y la revista que estaba sobre el sofá daba mucha información. Ya había leído la nota bien marcada con bolígrafo rojo que había derrumbado a su “Cenicienta”. Ésta no podía ver el gesto de invitación a la lectura que hizo a Celia.
“A mi madre; injustamente encarcelado. Necesito urgentemente abogado” El mensaje estaba dirigido a Angelita. El remitente era su hijo mayor. Había detalles que lo dejaban bien claro para Ensio. En el caso de Celia, fue necesario el gesto.
No era el momento de informar de eso a una pobre mujer que no había logrado controlar las hemorragias vaginales.
–– ¡Tenemos abogada!
El entusiasmo de Celia sonaba a música celestial. Angelita no paró su pataleo y la mancha roja de la alfombra medraba.
–– ¡Le llamaba hijo de puta  desde que nació y  yo no podía hacer nada!
Dejaron que desahogara la rabia y la impotencia. La mancha les inquietaba…
Celia tiene unas manos de hada. Al rato se produjo el aterrizaje de la anfitriona:
–– ¿Has dicho que tenemos una abogada?
––En cuanto hable con ella se pondrá en contacto con tu hijo.
Nadie se anduvo  con tapujos. Hablaron largo y tendido.
––Ahora nos vamos a poner guapas y  cenaremos en  la Casa de Galicia. Desde allí podré telefonear…
Angelita no tenía teléfono, pero sí urgencia en conocer el resultado de la llamada.
–– ¡No tengo qué ponerme para ir con vosotros! ¡No puedo!
––Ensio, baja a conseguir un taxi. Mientras tanto, Angelita y yo vamos a darnos unos retoques. Después, pasaremos por mi casa para cambiarnos…
Angelita llora y mira su falda pringada de sangre.
–– ¿Te ha visto un médico?
––No
Celia no preguntó la razón. Era consciente de la situación de las mujeres que trabajan en clubs de alterne.
Tendré que hacer otra llamada. Esta la haré desde mi casa.

  Miró su reloj para comprobar que estaba a tiempo.

lunes, 22 de enero de 2018

Para chulo yo VII

Celia

Playa de Las Canteras, 1 de noviembre de 1982

–– ¡Hola!
Ensio estaba tumbado  boca abajo. Prefería Maspalomas, pero tenía resaca y el mal aliento ahuyenta  los ligues. No reconoció la voz, pero su olfato…
–– ¡Celia!
Al levantarse vio unas tetas talladas con mimo, una joya de pareo tahitiano atado a la cintura y esa mirada de niña asustada que ya le resultaba conocida.
–– ¿Vos sós rica?
–– ¿No piensas que estoy buena?
––Ese pareó vale una fortuna…
––Los hago yo…Me las apaño…
–– ¿De donde sós?
–– ¿Por qué te esfumaste el otro día? Me hubiera gustado continuar una tan interesante conversación.
––Me puse muy triste.
–– ¿Por la conversación?
––En parte…Tengo personas queridas encarceladas y desaparecidas en mi país.
––Soy de Baracaldo, ya sabes…, “la margen izquierda” y para que se me entienda, Bilbao.
–– ¿No serás etarra?
–– ¿Te asustaría?
––Tuve un novio etarra…
–– ¿Te lo dijo él?
––No, pero tenía unas ideas como las tuyas.
––Así que me consideras una etarra…
––Bueno…––Le cuesta concluir.
––Soy comunista.
La confesión evoca recuerdos en Ensio. ¡Ay si don Serapio se hubiera enterado de sus amores y de que el portero era de esa” chusma”!
–– ¿Te asusto?
––Para nada. Pareces, más bien, un ángel refinado.
––Bueno. Tengo un mensaje para tu pareja…
–– ¿Alberto? Se acabó aquella misma noche.
––Querrás decir amanecer…
–– ¡No! Aquella medianoche.
Ensio contó las malas experiencias recientes de sus medianoches.
–– ¿Qué pasó?
––Y tú… ¿Cómo rompes con tus parejas?
––Son historias muy largas, cadenas de desencuentros…
––Lo mío fue muy rápido. Tú encendiste la mecha. Ya había aguantado demasiado a un político. Claro que aquel  me tenía atado y bien atado. Ahora ya no es lo mismo. Alberto no tiene poder y tú dejaste muy claro que no lo logrará nunca. En la cama es un muermo y ya viste lo que ofrece fuera…-Rompe el silencio antes de que lo haga ella –– ¿Por qué estabas allí tú?
––Para hacer lo que presenciaste
––No sé…––Sonríe–– No quiero saber nada de política.
–– ¿Y de chismes?
––Tampoco––Se acaricia el bigote––Me gustas y me decoras. A lo mejor pillamos algo…
––Prefiero hacer esas cosas sola
––Tienes que enseñarme a hacer esos pareo. Nada que ver con los que nos regalaba Le club Mediterranée de Agadir.
––Yo encendí la mecha de la ruptura con tu chico pero la tormenta que levanto tu salida de escena me impidió mencionar a Flick.
–– ¿Quién es ese?
Un asesino  cuya familia  medró con Hitler. Mano de obra barata proveniente de los campos de concentración. El  pasado año fue el gran escándalo alemán, el fisco descubrió que el magnate subvencionaba con largueza a  todos los partidos alemanes con representación parlamentaria.
–– ¿Qué tiene que ver eso con Felipe González?
––Eso saldrá dentro de poco. De momento, el proceso se centra en los partidos políticos alemanes; están todos de fango hasta el cuello y por supuesto, la fundación que subvenciona al PSOE.
–– ¿Por qué me cuentas esto? –– No esperó mucho para encontrar una respuesta–– Es posible que el tal Flick se haya democratizado.
––Pese a que el Tribunal de Núremberg condenó a prisión a su padre, cuando, para lavarse la cara, el gobierno “democrático” germano sacó la Ley de indemnización a las víctimas del nazismo, Flick tuvo el morro y el poder de negarse. Argumentaba que no era su deseo ayudar a sus enemigos de clase. Los políticos y los jueces callaron.
–– ¿Cuándo me vas a enseñar a hacer esos pareos?
––Ya veremos, según te portes…
––Aquí quien se porta mal eres tú. Ya me lo has aclarado todo. ¡Deja la política, porfa!
–– ¿Te has hecho tú la camisa y los pantalones rojos que llevabas?
––Los compré en Buenos Aires. Una pasta
­ ¿Vas mucho?
––Todos los años en el mes de vacaciones
–– ¿Cómo terminaste la noche?
––Me fui al apartamento de Angelita. Tenía preparado un sancocho; ya sabes, cherne seco con papas.
–– ¿Es canaria?
––Catalana, pero ha vivido muchos años en Las Palmas ––Duda un poco–– Es puta.
–– ¿Tengo cara de ursulina?
–– ¿Te gustan los calamares en su tinta?
––Si están bien puestos…
––Pues vamos ya. Estoy muerto de hambre y Angelita ha preparado también canalones.
–– ¿Es tu nuevo ligue?

––A mí me van los tíos. Tenemos un buen apaño. Ella lo está pasando muy mal. Se relaja cocinando. Dice que es muy triste hacerlo para ella sola…

domingo, 21 de enero de 2018

Para chulo yo VI

De fiesta en fiesta
Bodegón del Pueblo Canario Las Palmas de Gran Canaria, 28  de octubre de 1982

Ensio compartía el entusiasmo, pero se aburría. Estaba  cantado el triunfo de Felipe González. Ya lo habían celebrado. Él necesitaba otra marcha, pero tenía un novio del PSOE y ya se sabe…
–– ¡La definitiva derrota del franquismo!
Al pobre Alberto no le quedaban ya fuerzas. Eran las doce de la noche como cuando entró la pasma en el apartamento de Angelita. Ensio lleva el mismo pantalón rojo y tiene ganas de mear. Demasiada tropical..
–– Necesito mear.
–– ¡Vaya!
Alberto  dudó un momento.
–– ¡Coge un taxi y vete a casa de Angelita
–– ¿Y si fuera al Río?
–– Tu mismo
–– ¡Suena a despedida!
–– ¡No lo veo así!
Ensio sabe que le echaría un polvo rabioso allí mismo y que  lo primero es el partido. Ya vivió  esta historia; pero don Serapio le había puesto piso en Palma de Mallorca. Nadie tenía que estar al corriente de esas intimidades. Estaba feliz y fértilmente casado.
Alberto se sintió traicionado en un momento en que tenía que echar el hígado y necesitaba apoyo.
Hubo arreglo en la pareja y se divirtieron bailando la conga.
–– ¡Nada que celebrar!
La frase venía de una cara de niña, aunque aparentaba la cuarentena.
Ensio se dejó seducir por la mirada tan selectamente enmarcada y por el olor.
–– ¿Brut de Fabergé?
Ella repitió la pregunta y ambos dieron respuesta afirmativa
–– ¿Piensas que no es bueno el triunfo de Felipe González?
–– ¿Esperas que nos saque de la OTAN?
–– Eso promete
––¿Te dice algo la fundación Friedrich Ebert?
La pregunta no está dirigida a la persona correcta. Ella lo capta y explica. –––Pertenece al partido que gobierna en Alemania.
––Socialista, por cierto
Ensio se alisa el bigote y se abstiene de reclamar los laureles que merece.
––¿Por qué crees que nació e PSOE?
––¡Hace ya tantos años!
Ensio recordaba los dolores de cabeza que daba este partido a don Serapio.

–– Ese es el histórico. El PSOE nació en Suresnes y fue domado, formado y propulsado por el gobierno alemán. Temían que ganara la izquierda…
––¿No es la izquierda quien ha ganado?
––Pues va a ser que no. ¿De dónde eres?. No capto el acento ¿argentino?
––Uruguayo, de Colonia. Me llamo Ensio ¿y tú?
––Celia. Vosotros sois más listos; en noviembre de 1980  la dictadura militar perdió el referéndum de nueva constitución para  legitimar la continuidad en su democracia.
––Ahora es parecido  El 28 del próximo noviembre habrá elecciones internas para designar a los representantes que participarán en la redacción de la nueva Constitución. Los “milicos” han hecho su limpieza de candidaturas. Cierto es que los excluidos se han unido para hacer un llamamiento a la abstención, pero…
––Ya son más pasos de los que hemos dado aquí…
Alberto se había acercado y escuchaba sin darse a ver. No esperaba tanta información en su novio. Celia le había visto desde que apareció.. Fingía y se divertía ante la sorpresa. Se dispuso a la estocada.
––¿Votarás? ––Ensio se acarició el bigote para disimular su amargura.
––No
––Pues mira, tienes una candidatura similar a la del PSOE: los “Colorados”.
––Nosotros hemos luchado  en la ilegalidad…
Es Alberto. Carece del bigote que permite a su pareja pensar en sus respuestas y da municiones a su adversaria.
––¿Te refieres al partido recibido con todos los honores por la Alemania que logrará culminar el proyecto de Hitler con “democracia”?
––El Partido Socialista europeo está cimentando lo que será la Unión Europea, pese al neo liberalismo de la Thatcher.
Ensio se aburre con la conversación. Sabe lo que es la dictadura, en España y en Uruguay; había trabajado como auxiliar en “Arriba”, fundado por José Antonio Primo de Rivera y la joya del “Movimiento Nacional”. Vio y oyó cosas, como ahora.
––No hará falta agarrarse cínicamente a un Pacto de Múnich…
Decía Celia con sarcasmo. Ensio sabía a lo que se refería su nueva amiga. ¡Lo había escuchado tantas veces en boca de don Serapio! El pacto de no intervención en conflictos de terceros países, que permitió el bloqueo a España de los Estados “demócratas” y dejar que Hitler y Mussolini mejoraran sus armamentos en defensa de la Cruzada.
Bueno, tenía dos versiones, la de su entonces pareja y la de su amante ocasional, el portero del elegante edificio en el que vivía en Palma.
Ensio se aburre de la conversación. Sabe lo que es la dictadura, en España y en Uruguay; había trabajado como auxiliar en “Arriba”, fundado por José Antonio Primo de Rivera y la joya del “Movimiento Nacional”. Vio y oyó cosas, como ahora.
––No hará falta agarrarse cínicamente a un Pacto de Múnich…
Decía Celia con sarcasmo. Ensio sabía a lo que se refería su nueva amiga. ¡Lo había escuchado tantas veces en boca de don Serapio! El pacto de no intervención en conflictos de terceros Estados , que permitió el bloqueo a España de los Estados “demócratas” y dejar que Hitler y Mussolini mejoraran sus armamentos en defensa de la Cruzada.
Bueno, tenía dos versiones, la de su entonces pareja y la de su amante, el portero del elegante edificio en el que vivía en Palma

sábado, 20 de enero de 2018

Y para chulo yo. Caítulo V

Medianoche
No sonaron campanadas; solamente se produjo la orden de desalojo y la policía municipal se hizo oír.
–– ¡Todo el mundo fuera!
Los invitados salieron de estampida. Más ruidos que se juntaban a la alta contaminación acústica proveniente del Trebol, de los puti-clubs, de la calle…
Nadie se atreve a hablar. Angelita cuchichea a Ensio.
–– ¡Es la Puri!
–– ¿Qué Puri?
––Una amiga… Ya sabes; los “agentes del orden” gustan de putas. Al principio porque nos tienen gratis. Algunas sacan partido. Mira la Loly se nos casa con un policía nacional.
–– ¿Y la Puri?
–– ¡No me hables de esa zorra!
–– ¿Qué tiene que ver con esto?
––Tiene “enchochao” a un “munipa”…
Ya pueden subir el volumen de voz. Se han quedado solos…
––Si me puedes echar una mano para poner los muebles en su sitio…
–– ¡Sin prisa! No ha terminado la fiesta…Me pregunto cómo esos señores “munipas” no han olido…
––No venían a eso…La Puri sabe que no fumo porros y éstos  andarán “sobraos” de costo y faltos de ganas de papeleo. Contaba con que no me dejaras tirada y aquí no se puede dormir hasta la madrugada...
La Angelita y el Ensio seguían estando “divinos”. Ensio ha cosido los trozos de retales para vestir a Cenicienta con un manto ceñido por un cinturón Louis vuitton que se había traído del hotel.
La chica es bajita. Para vestirla ha sido necesario tirar mucho de aguja, sin embargo. El modisto se había inspirado en una prenda que había visto en una boutique de Buenos Aires: trozos cosidos y costuras llamativas. Costaba un pastón.
Los retales de Angelita eras de excelente calidad. Bastaba con combinar y desentonar colores dibujos y cosidos,  y con cubrir el cuerpo de la menopáusica. Ya había previsto el cinturón, para sujetar y mostrar marca y ambigüedad. Pero…
–– ¿No tienes otra ropa interior? ¿Unas medias malva? ¿Un…? El demandante para el carro ante las reiteradas negativas.
––Me fui con lo puesto de mi último apartamento. También fue una putada de la Puri; me echó a la pasma por una simple denuncia de impago de alquiler. ¡En el barrio se producen cientos a diario y tuvo que tocarme a mí!
––Ya hablaremos de la tal Puri. En mi hotel tengo un tutú. Servirá. ¡Voy rápido a buscarlo!
Ella intentó responder pero  tocaba obedecer:
––Prepara alioli como el de antes, sancocha las papas…
La aludida tenía sus planes. Cuando Ensio volvió se la encontró llorando. Ya no tenía su pañuelo, tendió una servilleta de papel.
––Lávate esa cara y siéntate, vamos a arreglar eso.
Lo arregló con sus órdenes.
––Usa esto.
Sales de baño, una yema de huevo batida con vinagre de manzana, una esponja, champú…
–– ¿Te has traído todo esto?
––Me dijiste que tuviste que irte con lo puesto. Veo tu pelo y tu piel…
Sobraban las explicaciones. Tenían que darse prisa.
––Primero te lavas bien. Después te aplicas el menjunje en el pelo. Veinte minutos que puedes emplear para relajarte en las sales… ¡Suerte que tienes bañera! ¡Ah! y para arreglarte  esas uñas. ¿Tenés guantes?
La respuesta era previsible. De ilusión también se vive…
El resultado era, cuando menos, interesante. No era Lolita Pluma y hubiera habido bronca si Angelita se hubiera presentado así en el Parque de Santa Catalina.
No fueron. Buen cuidado pusieron en evitar confrontaciones. Con los retales llegó para un turbante. Por mucho esmero que puso Ensio, el pelo quemado por los tintes baratos que había usado la modelo no servía. Había que ocultarlo.
No se puede sacar belleza donde no la hay, pero el resultado no estaba nada mal, tras un lifting, maquillaje, una crema que Ensio preparaba con miel y vitamina E, turbante y manto que daban la impresión de que los trozos de tejido que almacenaba la usuaria habrían quedado para vestirla ahora.
En Buenos Aires, la prenda hubiera alcanzado un buen precio. En Las Palmas era una extravagancia más. Eso sí, de marca.
El detalle de los zapatos de cristal fue idea del propietario de la tienda de Ensio.
El último se había vestido a tono: un pantalón rojo ajustado en función de la capacidad de adaptar  el tejido de puro algodón. Había costado una pasta y requería de ayuda para enrollarlo  y dar con el formato previsto.
Perfecto y la camisa de estampado y teñido artesanales había sido creada para combinar con el pantalón.
       ¿Y cuando vas a mear?
       Elijo un compañero que me vista y desvista.
También Ensio calza zapatos especiales. Provienen de una marca venezolana.
––Antolín…
No tuvo tiempo de terminar ante el entusiasmo de su compañera de fatigas.
–– ¡Parece que hubieran sido hechos para tus pies! Mi padre era zapatero ¡Y ese cuero!
No había tiempo de explicaciones. Ya todo estaba preparado. Faltaban los invitados. Salieron en su búsqueda y encontraron a doce.
¡Todo hubiera salido tan bien si un munipa no se hubiera “encoñao” con la Puri!





viernes, 19 de enero de 2018

Nuestra cita cotidiana

La fiesta

Apartamento de Angelita. La misma fecha
Nada que ver con el lugar o las personas que conocíamos.
Los 30 m2 de la vivienda parecen más. Desde luego, hay espacio holgado para los 10 invitados conseguidos  “sobre la marcha”.
Angelita había encontrado su “hada madrina” en Ensio y el último su Cenicienta.
––Te sobra pescado
––Y más. Chano  viene a veces a echar un polvo. Me paga con pescado…
––Pues ya está. Tenemos que comprar ron, coca-cola, refrescos, vasos y platos de tirar, servilletas… ¿Hay algo abierto?
––En la misma esquina. Deja el carro. Empecemos por los bueyes…
–– ¿Qué bueyes?
–– ¿A quién vamos a invitar?
––Eso luego. Lo primero es saber con qué contamos.
La mirada de Ensio se concentra en el espacio. Ahora, como mucho, cabrían dos más. Pero…
––Échame una mano para quitar la cama, porfa.
–– ¿Dónde la ponemos?, ¿en el techo? ––Angelita estalla en una carcajada retenida años.
–– ¿Qué te hace reír?
––Una colega me contó un chiste hace tiempo. Ahora le veo la gracia. Escucha la historia: un vagón ocupado por una catalana y una española. Ventana al lado de la primera abierta. La segunda pide a la primera que la cierre. La primera no se inmuta, la primera insiste, furiosa. La última dice “Es igual”. Furia y rechazo a los catalanes. Nadie escucha la explicación: “no hay cristal”
Aplausos merecidos y entusiasmo.
––No contaba yo con eso.
–– ¿Con qué?
––A eso se le puede dar mucha marcha ¡Sós  mejor que el humorista Eugenio!
––Me encanta ese humor sobrio y punzante.
––Vos concentrás más. Pero bueno… ¿dónde colocar la cama? Pues en esa terraza de la que solamente se ve el patio inmundo. Un minuto: tenemos que colocar todo lo que sobra.
––No cabe.
––Si no hay cristal hay que conseguirlo.
Encontraron espacio para colocar estorbos.
––Hay que dar marcha a esto. Cabemos, al menos una docena…
–– ¿De dónde los vamos a sacar?
––Cuenta mía. ¡Hay que dar marcha a esto!
Ensio se repite cada vez que se dispone a utilizar su barita mágica.  Angelita asiste a su primera “aparición”. El apartamento va ganando espacio y simpatía.
––Hemos de salir de compras y pasar por mi hotel para recoger unas cosas.
Ensio ya tiene su visión. Angelita está poseída. Siquiera sabe por quién. Es la primera vez que no se hace preguntas. Sigue como un corderito. Toma una iniciativa. Eso sí, coge el carro de la compra. Un acierto, su “hada madrina” no parece ser consciente del mundanal ruido.
Se equivoca. El cochambroso aparato pone en evidencia realidades.
––Verás… te doy tres talegos para que hagas la compra. ¿No tienes otra ropa?
––Mira en el armario si quieres, pero...
La resignación topa con la admiración
–– ¿Y esto?
­Retales que he  ido reuniendo. Buenos tejidos que no dan para nada…
No terminó a frase la pobre mujer. ..
–– ¿Tienes máquina de coser?
Preguntó él mientras sonreía de satisfacción al comprobar que su visión cuadraba. No se derrumbó al escuchar la respuesta negativa.
–– ¡Lo tengo! ¡Serás una princesa! Ya sabes las compras que tienes que hacer. Tengo para veinte minutos: recoger unas cosas en mi hotel y pasar por la tienda de mi indio. Te sobra tiempo.
Todo el mundo tiene su tienda de indio en Las Palmas y Ensio deja ver su buen gusto y recursos estéticos, pero, Angelita teme que ella y su apartamento necesitan mucho más para entrar en cuentos de hadas.
Bueno… ¿Y qué? ¡Tampoco antes de su visita a la delegación de Trabajo hubiera podido soñar con lo que estaba viviendo!


jueves, 18 de enero de 2018

Nuestra cita cotidiana

El almuerzo sin siesta.
Apartamento de Angelita, la misma fecha
Tomaban cerveza con soberano. Habían caído cincobotellas desde que se fuera el fiel marido. Al principio fue éste el tema de conversación, se preguntaron si era de los que follan durante la siesta. Concluyeron que tenía pinta. Hicieron unas risas y hablaron del poderoso que buscaba chaperos en el urinario cercano. Cuestión de  rutina, puesto que sabían perfectamente que no eran asno para esas mieles.
Disimulo. La historia que les había juntado era un lastre que no podían tirar por la borda, de momento. Una y otro lo sabían. Resignarse es otra cosa y el disimulo tomó otros rumbos.
––Supongo que no has almorzado, tengo un pescado exquisito y ya no me cabe en la nevera. Vivo cerca de aquí.
Es ella. No se había atrevido a proponerlo antes;  siente vergüenza del apartamento en que ha caído.
–– ¡Divino!
Dijo él sin esforzarse. Continuó esperanzado:
–– ¿Podrías encontrarme algo así? Acabo de llegar y estoy en un hotel hasta que encuentre algo así, en la playa de las Canteras, cerca de Parque de Santa Catalina, a dos pasos  de El Trebol, la joya del mariconeo… ¿Te imaginas lo fácil que me será traerme los ligues a casa?
––La playa está ahí, pero solamente veo el cochambroso patio ¡Nunca había caído tan bajo!
––Esto lo arreglo yo y a la noche damos una fiesta…
–– ¿Qué dices? No tengo yo el chocho “pa ruidos”. La mirada triste se ilumina un poco.
–– ¿Tenés algo preparado?
–– ¡Claro!
Dicho y hecho. Angelita saca de la nevera la merluza a la portuguesa que había dejado preparada para su cena. Ella ya había almorzado, pero la jornada laboral de Ensio termina a las tres y su madre siempre repite que no es bueno beber con el estómago vacío.
––Una joya gastronómica ––Dijo tras dejar el plato límpio.
––Era cocinera cuando me arrestaron.
–– ¿Te violaron?
––No. No me encontraron apetecible. Fue después cuando empecé a arreglarme y buenos duros he ganado. He tenido noches de sacarme veinte  “talegos”
––¡Veinte mil pesetas por noche!. Ya ves, yo gano 120.000 al mes y me siento afortunado.
––No era de las que más ganaba…Ya no me cogen en ningún club desde que empecé con las hemorragias. Me queda algún apaño y saco para pagarme esta mierda, pero no puedo mandar nada a mi madre y la muy sinvergüenza me amenaza con volver a denunciarme. Tampoco puedo pagar a la familia que cuida a mi pequeña. Cuando ganaba me trataban como a una reina, ahora…
––Ahora sós una reina
Ensio se acaricia sus cuidados bigotes antes de disparar.
–– ¿Por qué te pide el juez el contrato de trabajo?
El matrimonio de la hija de los cuidadores no ha dado aún fruto. Se han encaprichado con mi niña. La reclaman con el argumento de que la cuidan desde que nació. Es cierto. En cuanto me recuperé del parto tuve que retomar el trabajo. Estaba sin un duro y quería que mi niña estuviera bien cuidada. Me parecían buena gente y pagué bien hasta que…
No llora, no, pero Ensio  ofrece un pañuelo de fina batista.
––Para chulos nosotros. Saca esa lagrimita, te hará bien… ¿Cómo te quedaste embarazada, con tu experiencia?
––Quería tener un hijo de Chano
–– ¿Te dejó?
––Lo hice yo. Dejemos el tema…Me había hecho demasiadas ilusiones ante un primer amor en la vejez. Mi padrastro empezó a violarme a los once. Después era ya quien le buscaba: quería vengarme de mi madre…Los otros vinieron por, como dicen, “el uso conyugal”. Me casaron antes de que se notara el embarazo. Nadie me preguntó, el se bebió en una semana lo que le pagaron.
Silencio. Abrazo de dos seres que se encuentran en un universo perdido. Después un pasodoble. Eran las ocho y Ensio es de ideas fijas.

––Tenemos que preparar la fiesta.

miércoles, 17 de enero de 2018

Nuestra cita cotidiana

Lolita Pluma
Bar Río, Parque de Santa Catalina, Las Palmas de Gran Canaria. El mismo día, 15: 30.

Angelita no aguanta el acoso de Lolita Pluma, la diva de la postmodernidad.
Es una vieja que viste túnicas y se cubre de peines y peinetas. Va de mesa en mesa,  cargada de flores de papel, abalorios  y comida para sus gatos; todos los de los alrededores. Proclama regalar sonrisas, claro que con su estrafalario maquillaje…
Hay rechazo entre las dos mujeres y la diosa pellizca, mientras sonríe para la galería. Hasta los gatos intentan arañar los muslos de la enemiga de la banda.
–– ¡Ya está bien!
Es una Angelita que quiere evitar el sollozo y la desesperación. Dispone de una semana para mostrar un contrato de trabajo con salario suficiente para mantener a su hija menor. Y  quiere recuperarla. Tiene tres añitos la criatura.
Llegan Ensio y Juan. El primero se ha arreglado, pese a que ya estaba impecable en el trabajo. Ahora saca más pluma. Lolita se siente provocada.
––Ahora llegan los “finolis”: una puta barata, una maricona más fina que te cagas. ¿Qué haces tú con esta gentuza?
Se dirige a un Juan  que no encaja.
­Una cita
Balbucea. No sabe y tiene que contestar. Conocía la reputación del Rio. No se esperaba esto.
–– ¡Los chaperos allí!
Lolita no es mala gente y tiene “predicamento” y decorado. Abre sus alas; desmesuradas mangas, hoy azules, para mostrar los váteres públicos masculinos que están enfrente.
Las miradas encuentran a un conocido político en faena y este es de los que recibe cariño de la diva. Los de la cita se libran.
––Tengo que irme ya, mi esposa me espera para almorzar. Necesito saber qué es eso de busca, rebeldía…
Juan se arrepiente de haber aceptado la invitación de Ensio. Pero…tiene miedo de las consecuencias que pudiera tener su perjurio. Se nota.
––Hace ya muchos años de eso. Si no me han pillado ya no lo harán. Lo sé de buena tinta…
Juan interrumpe a la fugitiva.
–– ¿Causa de  la orden?
––Abandono del hogar conyugal. Mis hijos tenían hambre y no había con qué saciarla. Los dejé a cargo de mi madre, encontré trabajo como interna en una familia acomodada y di de comer a todos. Solamente libraba los domingos por la tarde, no me daba tiempo de ir a mi pueblo. Mi marido me denunció y
­ ¿No estaba contento?
––Prohibí a mi madre darle nada para sus vicios.
Las respuestas disipaban el malestar. El que se iba a ir se sentó.
–– ¿Una birra?
––tropical
––Yo prefiero una dorada.
No es de extrañar que Ensio cayera mal a Lolita; toma la cerveza de los “chicharreros”. En Gran Canaria se bebe  la tropical. Hay pugna entre las islas “mayores”. Los que acaban de llegar lo ignoran y también que los ánimos están caldeados por los conflictos universitarios.
–– ¿Por qué piensa que han dejado de buscarla?
Juan  tiene prisa, pero la “dama” ha despertado su interés.
––Tengo una amiga que está liada con un policía.
Respuesta aparentemente poco satisfactoria, pero clara para el grupo. En el Archipiélago hay miles de personas “en busca y captura”. El océano es muy grande…, al “testigo” le queda una duda. La interrogada lo capta al vuelo…
––Era muy fácil encontrarme en la casa donde servía. Así pasó y fui detenida. Ahora sería difícil imaginar que alguien se horrorizara ante semejante delito “abandono de hogar conyugal”, especialmente cuando los señores se encargaban de enviar el sueldo a mi madre; así me salía gratis. El arresto me salió muy caro. Fui despedida por la lógica de que no podían acoger delincuentes bajo  su techo. Yo dormía en el desván… bueno…
–– ¿Por qué sigue en busca y captura si fue detenida?
––Me soltaron porque juré enmendarme
––Y se vino a Las Palmas… ¿Por qué?
–– ¿Me quedaba algo más que el puterío?
––Bueno….
Las miradas de sus acompañantes enmudecen a Juan. La implicada deja claro que sabe tratar a sus clientes.
­Te fichan. Pedían certificado de penales para cualquier cosa y en cualquier caso, estás marcada. Busqué, como ahora, cualquier tipo de trabajo y mis hijos pasaron hambre hasta que me hice puta.
Parece que ya todo está claro, pero queda una pregunta.
–– ¿Por qué Canarias?
––Un juez cliente me dijo…
––…El océano es inmenso
Saltan, al unísono sus compañeros de mesa. Se arrepienten ante la contundencia de la respuesta.
––También tenía una amiga que se había venido, y flipaba. Aquí no soy una mujer marcada, hay trabajo seguro, siempre quedan las plataneras de La Palma… La cuestión era reunir pasta para el pasaje, me costó unos meses…
Vuelve a ser interrumpida por el marido que tiene prisa para almorzar con su señora:
–– ¿Por qué le pusieron otra orden de busca y captura?
––Porque los primeros meses de Las Palmas no pude enviar dinero. Esta vez mi madre también era denunciante.

Juan se queda con la miel en los labios pero está felizmente casado- 

martes, 16 de enero de 2018

Nuestra cita cotidiana

Aún no tiene título. Primer borrador, como prometido.
Angelita

Delegación del ministerio de Trabajo de Las Palmas, 10 de octubre de 1986

––Busco trabajo, de lo que sea
––Rellene estos impresos.
Angelita llevaba un buen rato esperando su turno. Ensio había captado angustia mayor, si cabe, en unos ojos secos y cansados.
––Verá…
La peticionaria lucha para recuperar una voz sepultada en los requisitos de los formularios. La emoción del funcionario libera unas entrañas que no han encontrado sino muros.
––Estoy en busca, captura y rebeldía.
–– ¿Por qué?
­Mi marido  no traía a casa otra cosa que borracheras y mala ostia. Me pegaba porque no quedaba nada para él. Tenía que apañarme para alimentar y cuidar a nuestros cinco hijos… bueno, cuatro; el primero no era suyo.
Ensio ya imagina el resto. Escribe, con mucho cuidado, una nota que pone en la mano de la desgraciada: “No cuente más. Aquí hay oídos. 15, 15 en el Rio”
Angelita comprende. El lugar de la cita queda cerca de su apartamento. Al fin alguien está dispuesto a escucharla.
No ha sido inútil su recurso a la delegación del ministerio  de Trabajo de Las Palmas.
Era el primer día de trabajo de Ensio. Se sabía controlado.
––Verá… Puede usted rellenarlos cuando mejor le venga. En cuanto los traiga le daremos curso. Para eso estamos, para ayudar a encontrar trabajo. Ruego se retire y deje que avance la cola.
Inútil esfuerzo. Las paredes oyen y un jefe que ha mostrado hostilidad desde la presentación sabe utilizar esos recursos para deshacerse del intruso. Hace llamar a éste de inmediato.
-Don Antonio dice que quiere verte, inmediatamente, en su despacho.
Es Juan, el “recadero”  Un buen hombre, el único que recibió con amabilidad al trasladado. Él también provenía del extinto ministerio secretariado del Movimiento Nacional Eran dos pequeños funcionarios.
La simpatía mutua no había surgido, precisamente de una “comunión” con su antiguo empleo o con el actual. Eran dos marginados…
­Pero… hay gente esperando en la cola…
Se atrevió a insinuar el nuevo.
––Mejor que vayas ahora. Está furioso…
Ensio se encaminó al “matadero”
––Ha dejado que se vaya, tan ancha, ignorando que está perseguida…
E poder da mucha seguridad y la condición de subalterno fragiliza.
––No comprendo, lo siento_Una forma de ganar tiempo.
–– ¡Un funcionario está obligado a dar caza a los prófugos! –– Sentencia la voz de la razón de Estado.
–– ¿Esa pobre mujer una prófuga? ––Es un primer intento.
––Así lo ha afirmado ella misma…
––No sabe lo que dice…
Ensio Observa y ve que necesita pruebas.
–– ¿No se lo ha comentado Juan? ––El peligro hace cometer imprudencias.
–– ¿Qué? ¿Por qué?
Él fue quien me comentó que esa mujer está loca
El osado conocía el protocolo, aludía a un subalterno  como él. Nadie les pregunta opiniones.

La táctica funciona. No es un miagro. E testigo afirma. No sabe nada de esa mujer. Es la primera vez que la ha visto, pero toma la opción que le dicta el entuerto en que se encuentra este pobre hombre tan altamente rechazado por tod@s a los que odia.

lunes, 15 de enero de 2018

¡Ya he hablado con Casiano!

L@s de Radio Las Palmas me han devuelto rápidamente mi llamada.  Estaba en la calle y he debido anotar mal el número de teléfono que me han facilitado. Cuando lo marcaba, el “aparato” indicaba  “número desconocido”.
No es que me olvidaba  de la “partida”, simplemente la aparcaba hasta después de la siesta. Nos tocaba paseo y compra; ya sabes, la agenda…
No sé si l@s de Radio Las Palmas han previsto mis limitaciones o simplemente les ha apetecido hablar con Casiano. La cuestión es que éste me ha llamado cuando estaba en la frutería.
El establecimiento tendrá unos 30 m2, había cinco personas. Han guardado silencio, no sé si para escuchar o para no obstaculizar la acústica. Le he reconocido desde el principio. Imagina la conversación.
Le ha dado una gran alegría conocer el proyecto de Gonzalo y hemos hablado de Ensio.
La gripe y la tecnología nos persiguen, él padece de la primera y tiene horror del ordenador. Me ha prometido que en cuanto se recupere contactará por @mail para que se lo comunique a Gonzalo.
Lo hará; con Ensio y en Las Palmas se puede hacer una nueva versión realista de “Cenicienta”  

Pues mira: desde mañana tendrás el borrador de mi nueva obra. “Pa chulo yo”  y si alguien quiere hacer causa común, que lo diga, sigo pensando en la “comuna”

Nuestra cita cotidiana

Iris continúa con fiebre y no consigo, desde tan lejos, que guarde cama. Tampoco lo conseguí cuando estaba aquí. Esta mujer es un torrente. Curará con sus potingues.
Para Gonzalo tengo una buena noticia. Acabo de hablar con personas amabilísimas, lo normal en el Archipiélago : http://www.radiolaspalmas.com/ Me han prometido que harán lo posible para encontrar a Casiano, la última pareja de Ensio.
Gonzalo hará la película sobre su tío.
Ya ha llegado Cristina. Acude a las citas y envía muchos recuerdos para tod@s y a Iris a este mensaje “Te cuidaré cuando vuelvas a casa, ahora cuido a tus chicos”. También se ha puesto en busca de Casiano.
El quipo va aumentando. Te esperamos.
Gracias a l@s 273 que acudisteis a la cita de ayer: https://carlos-ortizdezarate.blogspot.com.es/
Gracias a Iris
Gracias a ti
@betoino gracias por visibilizar la solidaridad entre escritor@s
@Ant69Rit @BrunSira @HLfavorito @AlanSomoza @irisdioci@SilesJAArroyo @juansotomiranda @poesiaytinta @EscritorAranda @ManuelNavarroSe @jorditeclista @Maliayu@betoino gracias por visibilizar la solidaridad entre escritor@s


domingo, 14 de enero de 2018

Nuestra cita cotidiana


Ya ha sido publicado el artículo de ayer:

Ayer, Iris, Gonzalo y yo luchamos por cumplir  lo prometido. Iris comentaba en twitter: “Como yo no tengo una Cristina, estoy sola en el centro de salud esperando turno”. Esta chica es muy fuerte, tanto que, pese a la gripe se lanzó a un periplo que prometió contarnos. Por desgracia no hay muchas Cristinas o hijas de Cristinas, y Julen y yo no podíamos desplazarnos al Táchira.
Hablé con Iris, pese a los constantes cortes de cobertura. La fiebre ha bajado; esta mujer la combate con trabajo y trabajo.
La conversación con Gonzalo, por Skype fue fluida.
Comenzaré por ofrecerte algunas de sus fotos: https://www.instagram.com/gonzaviera/?hl=es
Este hombre tiene mucho. La conversación duró un buen rato y sí; Iris, Gonzalo y yo hemos decidido empezar a crear un proyecto de sinergias. Sabes que estás invitad@.
Te recuerdo que no hay comentarios y que no logré presentarla en Medina Sidonia. Lee y opina. Tú también puedes hacer que las cosas cambien. Ya ves, en los dos relatos trato de promover el turismo invernal en esa villa.
Gonzalo encontró este blog con el criterio “Ensio Viera Curbelo”. Buscaba información sobre un tío que tenía en el “baúl de los recuerdos”, cubierto de olvidos, como ocurría a Iris con la tía Tecla: https://carlos-ortizdezarate.blogspot.com.es/search?q=La+t%C3%ADa+Tecla
Much@ podemos recurrir a la imagen de Gonzalo y mejorar nuestro marketing. Pero, ayer, hablamos especialmente de Ensio.
Gonzalo sueña con hacer una película sobre su tío. Me agregué, con entusiasmo. Me comprometí a encontrar personas que puedan testimoniar sobre la vida de este hombre en Las Palmas. Hoy tengo que localizarlos.

Gracias a l@s 104 que acudisteis a la cita de ayer y a l@s 180 que habéis acudido ya a la de hoy: https://carlos-ortizdezarate.blogspot.com.es/
Gracias a Iris

Gracias a ti.