Radio de los 60s

lunes, 9 de abril de 2018

Pasionaria XIX


Tras la  resaca
En la cocina, 8 de abril
Quizá porque no somos cristian@s hemos tardado tanto en aprender que la muerte es pensante.
Iris Julen y yo somos unos adictos al trabajo, conscientes de nuestra adicción, aún continuamos en su regazo, conservamos nuestro oficio de dar caña en las redes y en las calles; nuestro amor se ha construido sobre objetivos ambiciosos, tanto que incluye la adquisición de una chacra, con edificación modesta, pero con holgura para acoger nuestras mismidades y  espacio suficiente para que otr@s puedan construir. Esa es nuestra comuna de futuro.
Ahora estamos a gusto en ésta y de la visita de Isabel Carlota nos hemos quedado con el dato. Creo que es el caso de Álvaro y de Gonzalo, pero también estos han desaparecido.
Los gritos de Adrian han hecho el milagro de juntarnos, primero para comprobar que estaba bien, después para verlo espachurrado en el suelo, como si yaciera sobre un colchón de fino plumaje. Se ha encontrado un buen soporte para su tablet carísima, lo sé, porque lo pregona el feliz dueño. Ni se entera de que estamos. Supongo que ha marcado un gol su equipo, por los gritos y gestos. Parece que sigue muerto y l@s demás nos hemos ido a la cocina. Iris se había quedado allí con las manos en la masa. Insensible a los alaridos de Adrian ha continuado la elaboración de las deliciosas crêpes que prepara.
No solamente Isabel Carlota y Antonio tienen olfato y los flambeados de mi chiqui despiden un perfume que abren el apetito.
—Ese golfo , se pone en trance porque España está remontando en su partido contra Alemania. No piensa que se une al facherío que quiere vengarse del desplante germano a la euroorden de repatriación de Puigdemont. Así es el guaperas, pero yo le quiero mucho.
Iris no usa un tono de lamentaciones.
¿Conoce tus crêpes?
Yo creo que Strelizia pone demasiado interés.
—Le chiflan y tendré que prepararle un montón, es tragón, cuando termine el partido.
Iris es juguetona, pero sabe enganchar:
—El 18 de noviembre de 1905 los partidos ganadores: La Lliga catalanista y los republicanos celebraron el “banquete de la victoria” y terminaron a palos, como indicó Isabel Carlota.
Ahí no quedó todo; la prensa catalanista: Cu-cut y La Veu de Catalunya sacó una viñeta que provocó a un ejército ya irritado por un éxito electoral que consideraban una amenaza para la “sagrada” unidad de España. Los milicos hicieron una manifestación y aprovecharon para polvorizar las sedes de los medios. En Barcelona este atropello unió, pero l@s republican@s de Madrid comulgaban con la doctrina de España Una, aunque ya no fuera grande.
­Hay que encontrar primero el modelo territorial adecuado.
Celia se queda colgada en la frase, pero le sale del alma.
— ¿Crees que el fútbol embrutece?
Iris no tarda en responder.
—No creo que la pregunta sea dirigida a mi persona. Tendrás que esperar a que termine el partido para preguntárselo a Adrian, antes siquiera te escuchará.
—Me pregunto cuál era la propuesta de Pasionaria.
Álvaro sigue en el mundo en el que se había encerrado con la invasión. Algo pasa a este chico y empieza a salir:
—El partido que juega España contra Alemania es de tenis. No es bueno abrir más frentes en la resolución de conflictos.  Adrian, como tod@s nosotr@s, atrae y se siente atraído. Por  eso hemos venido aquí.
—Adrian y yo nos conocemos y nos queremos, desde la adolescencia. Nos une una familia maravillosa,  aunque no seamos parientes.
Iris deja que el silencio hable y concluye:
—Mi comentario estaba  en el frente que ha abierto Isabel Carlota. ¿Por qué languidece nuestra comuna?
—Porque necesitamos digerir  Hemos venido con un pasado pesado. Ignorarlo no es una buena opción.
Álvaro es muy bueno en resolución de conflictos y en cimentación de equipos y añade:
—Pasionaria nació en 1895, poco podía influir en algo que se produjo cuando tenía 10 años…
Celia duda. Ignoro la razón; centra debate:
—Dolores era muy lúcida y seguro que  profundizó en la historia de esta España nuestra, creada ya con conflictos  con Carlos I de España y V de Alemania. Tenemos que remontarnos a 1516 si queremos entrar en la soledad de Pasionaria.

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