Radio de los 60s

martes, 10 de abril de 2018

Pasionaria XX


Soledad

En la cocina  10 de abril
 Es el lugar más visitado por Iris y por Strelizia; se pasan el día en cortas visitas, el tiempo de prepararse un picoteo para llevarse a sus “nidos”.
Normal que se produzca  el encuentro. L@s otras hemos seguido la llamada de la comida y del escenario. Algo más, claro, lo que nos ha traído aquí.
Las pioneras han adquirido cierta intimidad cuando he entrado yo. No sé muy bien cuál de sus guisos es mejor; ambas meten mano al potaje de su compañera.
Me sabe a Iris, y   a toques que se complementan
Van entrando l@s otr@s y solamente me he fijado en el orden de llegada por sus palabras.
Strelizia recita.

—“Soledad sabe una copla que lleva su mismo nombre; Soledad. Tres renglones nada más. Tres arroyos de agua amarga que van cantando a la ma. Soledad…”
Mi entrada produce el corte. ¡Qué pena, me gustaba!
A Strelizia le siguen brillando las trenzas que le hicieron l@s “supuest@s” aborígenes. Tiene el guapo “subido” ¿Por qué el lamento de la soledad?
¿Por qué Peman? Debería haberme preguntado. No lo hago porque se ha presentado Celia. Ella lo hace en mi lugar. Hay equipo.
—Excelente idea la de meter a José María Pemán, el alma del genocidio franquista. Recitada por Strelizia me suena más a sirena enamorada de un sueño bonito. No hay sangre  Hay mucho color…
Celia se mete en una esquina y recita como lo hizo en aquellos maravillosos años 60s en Le Caveau des oubliettes. Le llegaba para compartir entre cinco un piso en la calle Saint-André des Arts
—“Nosotros le queríamos para gobernante. Dios le quiso para mártir”. Escribió en ABC el autor del poema al día siguiente del asesinato de  Primo de Ribera, 13 de julio de 1936. La “inteligencia” monárquica estaba haciendo el discurso del golpe. Pasionaria fue vilmente utilizada. Se comió  el marrón de una frase que no aparece en los registros parlamentarios: “Usted no volverá a hablar aquí”.  Se dice en la derecha, otras voces dicen que el asesino fue un miembro del PSOE, esa es la enfermedad de esta España nuestra, la soledad del poema y el alma del golpe de Estado.
Hace una pausa muy estudiada. Se come las miradas y las curiosidades y remata.
—“A mis soledades voy, de mis soledades vengo”, porque para andar conmigo, me bastan mis sentimientos”
—Quevedo queda mejor, y da en el clavo, ese es origen de la soledad.
Strelizia ha abierto una nueva chacra.

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